jueves, 13 de septiembre de 2012

Dinamita Rodríguez


Normal, esa es la palabra que me define… Sí, un hombre normal de 13 años, como cualquier otro. 5 materias perdidas, matrícula condicional, repitiendo curso, normal.

Me llaman ‘Dinamita’. Soy un amor con las chicas, el más cariñoso con los profesores, buen compañero de curso…  todavía no entiendo el porqué de ese apodo, soy lindo y cariñoso, soy el chico ideal ¿Cierto, nenas?

Ya, basta de enamorarlos con mi arrolladora personalidad, les contaré mi más reciente historia:
Estaba en clase de castellano, muy juicioso yo tomando nota de todo lo que el profesor decía… Baahh, les diré la verdad, estaba planeando mi próxima aventura con mi manada.

Cuando de repente ¡Zaazz! Me pasa lo peor que le puede suceder a un estudiante

-Al tablero, Rodríguez. Dice el profesor

Yo, como hombre valiente, lo asumí, claro, teniendo muy presente a mi rival, Bugs Bunny. Panzón, con bigotito peculiar, calvo, y con unos dientes que ¡Que dientes! ¿Ya van entendiendo el apodo?

Llegué al tablero, 3,2,1, ¡Fuegooo!

–Muéstreme la tarea, Rodríguez.

Piensa rápido, Dinamita, piensa rápido.

–Profesor, ehmmm ¿Qué hay de nuevo, viejo?... ¡Já! Booombaa, ganéee.

Fuera del curso, camino a visitar a mi amada rectora. Sí, me enviaron a dar una vuelta por rectoría debido a mi chiste inocente.

No sabía qué hacer, si llegaba al paredón, me expulsaban. ¿Entonces?

Salón 208, puerta abierta, ¡Veo la luz!, entré de inmediato.

Ese era el salón donde guardaban el material didáctico, y ahora, me guardaría a mí junto a las carteleras, esqueletos, cartas. Momento, ¿Cartas? Todos hagamos de fondo un Oooohhh, la carta era de Bugs a la Rectora.

Allí le confesaba su temor a los animales disecados, esqueletos, y cosas que se le asemejaran. ¡Bingo! Los latidos de mi corazón aumentaron y mis hermosos y blancos dientes aparecieron, froté mis manos en señal de que tenía un gran plan, muy grande.

¡Puuufff! De repente se fue la luz en todo el colegio, lo juro, si tuve que ver. Gritos, risas, y un esqueleto sentado en la primera fila del curso pendiente a la lección… ¡Se hizo la luz!

Yo, tenía un lugar privilegiado para ver esta escena, casi lloro, merecía un Óscar.

Bugs abrió los ojos como un par de platos, sudaba y estaba blanco como una hoja, y de un momento a otro, la tierra tembló, sí, Bugs se desmayó.

Nada grave, o eso pensaba hasta el día siguiente, cuando a nuestro salón llegó un nuevo maestro. ¿Y Bugs? Yo lo quería, en serio.

Luego del timbre de salida, froté mis manos una vez más, esta vez, era por nervios. Con mi mochila a medio lado, y mi pelota de tenis rebotando, escuché a la Rectora llorar.

No hice ruido, me acerqué, pero sólo escuché…

¡Já! Esperen el próximo capítulo. No coman ansías, este muchachón regresará.

Por: Estefanía Fajardo De la Espriella.

11 comentarios:

  1. Va a llegar un día en el que no me vas a sorprender! Y creo que se está acercando...
    Tienes muchisimo "material" para explotar linda... Te felicito!

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  2. me impresionas cada vez mas, tu talento se multiplica como mis mujeres :)

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  3. Huy faja algo me dice que mataste al profe!

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  4. Para cuando el siguiente capítulo yanki?

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  5. Ufff... De lujo!! Que don y talento que Dios te hja dado, disfruta de ser una privilegiada!!
    Mis sinceras felicitaciones, mujer talentosa y hermosa, casi irreal....

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