sábado, 23 de febrero de 2013

El idilio entre Paco y Lola



Esta es la historia de Paco y Lola, 2 locos vecinos enamorados.



Paco, vivía en la casa 8, un hogar amplío y cómodo. Él, tenía su propia habitación, su  baño, adoraba su confortable cama, pero ante todo, amaba su pequeña ventana, sí, su ventana. Amaba ese espacio de 1x1, porque a través de ella, veía a su amor, Lola.

Aquella dulce creación, para él, perfecta; blanca, hermosa, con lazos en sus cabellos y bien peinada, sus uñas perfectamente pintadas y un porte inigualable al caminar. Cómo amaba Paco ver por su ventana el contoneo de Lola.

Ella, por su parte, cada tarde a eso de las 6:00pm, se asomaba a su propia ventana, la ventana de la casa 7, una casa rosa, llena de feminidad y coquetería, de peluches y flores, la casa de una 'princesita'.

Cada tarde, veía a su adorado Paco, un valiente caballero, eso de lejos se identificaba, jamás abandonaba su corbatín, oloroso y bien puesto siempre salía, todas las miradas se centraban en él, todas se morían por él, pero él, sólo moría por una, Lola.

Todos los días, desde aquél martes en el que Paco se atrevió a hablarle a Lola para invitarla a salir, se encontraban en el parque a las 7:00pm, paseaban de la mano, miradas y más miradas, corrían alrededor de los árboles, caminaban entre los jazmines como un par de enamorados, para al final, tenderse en el césped a contemplar las estrellas.

-Cada día luces más hermosa. Decía Paco al cruzar la puerta de la casa 8, porque eso sí, él debía buscar a su damisela.

Ella, sonrojada decía
-Tú luces muy bien, con razón todas te miran, eres encantador. Y como quien no quisiera, reposa su cabeza en él.

- Todas me miran, pero yo sólo miro a una, y soy afortunado al tenerla justo ahora a mi lado. Decía entre dientes, mientras paseaba sus dedos en aquella hermosa cabellera de su amor.

Un día cualquiera, Paco cumpliendo su cita en la ventana y preocupado por la tardanza de Lola, vio como la llevaban en brazos, ella no abría sus bellos ojos, estaba inmóvil.

De inmediato, salió en busca de respuestas, debía saber que tenía su amada, qué le había sucedido; sólo supo que se encontraba enferma, estaba delicada de salud, no sabía más, ¿Qué tenía? ¿Sería grave? ¿Sobreviviría?

Lo que si tuvo, fueron 3 noches de insomnio e incertidumbre, le resultaba imposible dormir sabiendo que la dueña de su corazón no estaba, 3 días sin verla, para él, era el fin.

- Sin ella no puedo vivir, sin su bello rostro ¿Qué será de mí? Ella lo es todo, es mi cielo, es mi luz, es mi anhelo, es mi sueño. Con aquél tono poético característico, Paco se cuestionaba día a día, extrañando a su bella Lola.

Al cuarto día, ya Paco sin ánimos, flaco y cansado, vio como volvía la luz, como su querida Lola regresaba a su hogar. La sonrisa de inmediato se plasmó en su cara, su mundo volvió a iluminarse al ritmo del contoneo de caderas de su bella. Paco, volvió a vivir.

Aquel caballerito, desesperado porque llevaba días sin saber de su princesa, planeó una noche perfecta, en ese parque que era el único testigo de su amor, rodeados de flores, bajo la tenue luz de la luna, sentados uno frente al otro, mirándose fijamente… Allí, en esa perfecta e inigualable noche, Paco confesó su amor y su deseo de permanecer siempre al lado de Lola.

Ella, le respondió con un gran beso; y fue en esa noche, donde se demostraron su amor.

Así transcurrió el tiempo de tan hermosa relación, Paco y Lola, todos los días paseaban por aquél bello parque.

Luego de 2 meses, una gran noticia llega a casa de Paco, la emoción es indescriptible, corre de inmediato a casa de Lola, se acerca con mesura a su cama, aquella rosa y felpuda cama… Allí estaban Lola y sus 4 cachorritos.



Así termina la historia de Paco, Lola y sus cachorritos, vecinos perrunamente enamorados.


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