viernes, 7 de marzo de 2014

No soy quien crees.

-No soy quien crees. Tengo errores y defectos. Tengo culpas y lamentos. No soy un príncipe azul, soy simplemente, un humano errático y confundido.

Ana miró fijamente a Ezequiel mientras este se levantaba de aquella banca del parque. Tomó su mano y frotándola entre las suyas, expresó

–Mírame aquí, he reído, he llorado, he sufrido y he gozado. ¿Debo decir más?

Con los ojos a punto de estallar en lágrimas, se levantó, agachó su cabeza, y susurrando dijo

–Te amo.

Él, sin mediar palabra, bajó su metro ochenta de estatura hasta el metro sesenta de Ana. Y, en un suspiro, la besó.

- No soy quien crees. Repitió en voz baja.

- Si no eres ese por el que deliro, al que he palpado en mis sueños, por quien respiro y vivo... ¿Entonces, quién eres? - Expresó Ana alejando sus labios, pero todavía con los ojos cerrados.

- Soy el que daría la vida por ti. Soy quien te protege de todo peligro. Pero ante todo, soy ese hombre al que no debes amar.

Con la palma de sus manos, Ana sostuvo el rostro de aquél hombre misterioso, ese hombre que apenas conocía, pero del cual sentía estaba profundamente enamorada.

-Corte. Repite escena. Se escuchó en el fondo del estudio de grabación.

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